SOBRE MÍ

OJOS QUE NO VEN,
CLIENTES QUE NO SIENTEN

Esta frase refleja la más simple de todas las verdades absolutas del ser humano: todo aquello que se ignora, no se siente. 

Entonces… ¿Qué sucede cuando ponemos a la vista un servicio o un producto y, a través de las palabras, le damos vida, lo hacemos «sentir»?

Cuando me contratas, de eso justamente se encargan mis ojos. En eso consiste mi trabajo. Llevo la mirada de tu cliente hacia ti, tu producto o tu servicio. Despierto interés, guiando esa atención a tus propios objetivos.

De aquí en adelante te explicaré más cosas sobre mí y sobre mi trabajo. Pero no debes olvidar que la única razón por la cual debes adquirir mis servicios, mis ojos de copy, es esa:

Captar la atención de tu cliente.

¡Bien! si esto quedó claro como el agua, ahora sí llega el turno de las presentaciones (in)formales.

La parte donde te digo que soy experta en muchas cosas y te hago un listado de tropecientos títulos la vamos a pasar de largo. Es descripción y la descripción suele ser aburrida.

¡Ojo! No estoy diciendo que hacer cursos o estudiar carreras no valga de nada. Formarse, en lo que sea, vale oro.

Lo que no tiene sentido para mí es extender un papiro egipcio de estudios sin que pueda demostrarte que todo lo que sé, ya sea por formación o por experiencia, lo puedo aplicar a lo que te ofrezco. O, dicho de una manera más coloquial: el talento se demuestra en la cancha. 

El resultado es lo que cuenta. En esta, como en cualquier otra profesión.

Para el público al que sí le interesa esta información, tengo una versión abreviada: el camino que tomé para encontrar mi profesión como copywriter, no fue ni corto ni sencillo. Para ser más precisa me llevó, ni más ni menos que 20 años de múltiples formaciones y experiencias laborales. 

Y sí. Hay título de copywriter. Y antes que este, hay titulación superior como Profesora en Ciencias Sociales.

Fin. 

En resumen… ¡Aquí estoy! Encontrando mi aguja en el pajar en este maravilloso trabajo de investigación, ideas, creación y escritura que es el copywriting.

¿Cómo se convierten mis ojos negros en ojos de Copy?

Natalia Toledo Con Ojos de Copy Copywriting Redacción Web Gijón Asturias

El inicio

Nací en Buenos Aires.
Como la describiría mi querido Gustavo Cerati en una de sus canciones, nací y crecí "en la ciudad de la furia".

Soy la menor de tres hermanos y fui una niña arcoíris. Ya sabes, ese bebé que llega tras la pérdida de otro.

Una vez hablando con mi mamá sobre nuestra composición familiar me comentó -sin intención de lastimarme, claro está- que mi padre y ella, siempre habían planeado tener tres hijos.

Esa declaración me hizo pensar que el lugar que ocupé, ese tercer puesto, fue una invitación del universo para buscar el para qué -sí, el para qué- a mi existencia aleatoria.

Natalia Toledo Con Ojos de Copy Copywriting Redacción Web Gijón Asturias

El regalo

A la edad de 12 años recibí un regalo de graduación que se convirtió en la primera herramienta "tecnológica" de mi futuro trabajo: era una preciosa máquina de escribir Olivetti. Venía dentro de su caja rígida con su carrete de cinta negra y roja.

Hace algunos días le pregunté a mi mamá por qué había elegido ese regalo en particular.

Ella me respondió: fue lo más apropiado que encontré para ti y que mi salario pudo pagar en ese momento.

Le agradezco todo a mi madre. Pero sobre todo, le agradezco la Olivetti que puso en mis manos. Sin darse cuenta -o eso creo yo- estaba dándome un medio y un modo de crear una vida distinta.  Ese regalo significó el comienzo de mi camino.

Natalia Toledo Con Ojos de Copy Copywriting Redacción Web Gijón Asturias

La mentora

Soy fan de los gatos.

Me atrevería a decir que no existe un animal mas compatible con la escritura.

En la foto está Lola observándolo todo.
La suma de sus características tan particulares hicieron de ella no solo una excelente compañera de letras, sino también una exquisita pedagoga en el arte de persuadir.

Y es que... ¿Acaso existe algo más persuasivo que un gato?

Este no es un dato baladí. Dentro del mundo del copywriting, la persuasión atraviesa todos nuestros textos.

Me fascinaba verla vivir su vida con ese aire de ser digna de ser. De ser digna de existir. Digna de merecer.
Lola me mostró una forma diferente de llegar a lo que se quiere.
Estudió a mi lado. Fue mentora y musa. Se animó a cruzar el océano Atlántico conmigo.

Mi gata-caracol, como solía llamarla, me acompañó en casi todo el recorrido. Fueron 16 años de aventuras.

No fue mi única gata, pero sí la última.

Natalia Toledo Con Ojos de Copy Copywriting Redacción Web Gijón Asturias

El giro de 180º

Cada vez que tuve la oportunidad de viajar, lo hice sin pensármelo dos veces.
En esta foto estoy yo visitando el Alcázar de Segovia, muerta de frío y reflexionando sobre un asunto muy pero muy importante:

¿Doy el paso y me mudo a España siguiendo a mi compañero de vida o me quedo donde estoy, con mi familia, mis amigos, mi trabajo en mi Argentina natal?

No se trataba de un viaje con billete de ida y vuelta. Literalmente mi vida iba a quedar patas arriba. Por eso lo llamé el giro de 180º.
Quizás, para encontrar la respuesta a esa pregunta que me daba vueltas en la cabeza, lo que intentaba, de manera inconsciente, era aislar mi corazón en medio de ese gran congelador natural que era El Alcázar, en esa época del año.

No lo sé.

El caso es que, cuatro meses después de ese viaje piloto, mi vida -la de Argentina-, se redujo a dos maletas a tope y dos transportines con mis gatas Maite y Lola dentro.
Lloré durante la mayor parte del viaje en avión. 
A veces la vida te pone entre la espada y la pared y hay que arriesgar.
Te pide que tomes desiciones y, aún pensándolas detenidamente, son difíciles.

Elegir es parte de aprender. Y se crece con cada elección. 

Natalia Toledo Con Ojos de Copy Copywriting Redacción Web Gijón Asturias

El empujón

Y si algo le faltaba a este giro de 180º para reinventarme por completo, ese algo era convertirme en mamá.
En esta foto está la mano de mi pequeña Carmela sujetando fuertemente mi dedo.
Llegó al mundo del mismo modo que lo hizo su madre: como un rayo.
El parto duró 7 minutos.
Sí, lo que leen: 7 minutos.

Ni tiempo hubo para la epidural.
Con decirles que tardé más en hacer el ingreso en el hospital que en parir, creo que lo digo todo.
Ninguna complicación. Enteramente sana.

Un par de pequeños ojos negros, brillantes y achinados mirándome fijamente.
Siempre digo que tuve la suerte que fuese Carmela mi hija, tal y como es. Me hizo la maternidad fácil desde su primera bocanada de aire hasta hoy.

Imagínense la situación: una madre primeriza, al otro lado del océano de su tribu, sin la confianza suficiente para preguntarle a alguien todas esas dudas, todas esas inseguridades que te vienen de golpe y porrazo.

Ahí estábamos las dos, mi pequeña y yo, acompañándonos. Experimentando la maternidad a la vieja usanza: intuitiva e instintivamente... Y en soledad.

Todos los planes que tenía pensados antes de su existencia se transformaron con su llegada. Pasó a primer plano en un pestañear.
Quería ser una mamá presente en su vida y en su crianza.

Y es, en este punto de mi vida, donde el copywriting y todos esos años de imaginarme viviendo de la escritura cobran vida.
Así, en medio de mi formación como madre, comencé a formarme en esta hermosa profesión.
Comencé a crear y fusionar ambos proyectos.

Fue un largo recorrido para llegar hasta aquí.
Todo, absolutamente todo, influyó. Pero fue Carmela quien realmente me dio el empujón que faltaba.

Pujar, en el sentido intrínseco de este verbo, nunca tuvo un significado tan relevante en mi vida.

mi vida se compone de todo aquello que me emociona, de todo aquello que llama mi atención.